Todos los cuidados para tu nueva dilatación

Todos los cuidados para tu nueva dilatación

 

Todos sabemos que las dilataciones o las expansiones del lóbulo de las orejas con fines estéticos se está convirtiendo cada vez más en una moda popular. Cada vez son más las personas que quieren apostar por un modo de vida auténtico, consiguiendo un nuevo estilo y un nuevo look gracias a los diferentes modelos de dilataciones que podemos encontrar.

Existen diferentes formas de poder dilatar una oreja, pero lo más común y recomendable es ir poco a poco, es decir, comenzar con un accesorio para dilatar como podría ser una espiral o un cono expander con un diámetro pequeño (1,6mm o 2mm) e ir lentamente forzando hasta el límite para, una vez que nuestro lóbulo este acostumbrado a esa medida, poder cambiar a un diámetro mayor.

 

Consejos para el cuidado de tu nueva dilatación

  1. Ante todo, paciencia

Lo primero que debes tener en cuenta que el lóbulo de la oreja es una de las zonas que tarda menos en dilatarse, pero no por ello, nos tiene que invadir la impaciencia porque si no respetamos los tiempos y ejercemos una mayor presión de la que deberíamos esto nos podría causar un gran dolor e incomodidad y, sobre todo, puede hacer que posteriormente se nos infecte la zona del lóbulo.

Hacerse una dilatación no se consigue de un día para el otro, requiere de tiempo y armarse de paciencia ya que el proceso para la expansión del lóbulo es largo y delicado. Cada persona es un mundo y en el mundo de las dilataciones, sobre todo.

 

  1. Si sientes mucho dolor, es mejor que pares

Sentir cierto dolor o molestia es un hecho normal a la hora de hacerse una dilatación. Habrá momentos como ir a dormir que nos acordemos de que nos estamos dilatando la oreja, ya que un simple gesto o roce hará que veamos las estrellas. Pero si este dolor o molestia va en aumento es posible a que se deba a que hemos ejercido demasiada presión con el expander o la espiral haciendo que se dañe el lóbulo de la oreja.

Si esto sucede, lo más recomendado es parar el proceso de dilatación y volver a la medida anterior. Procurando estar unos días con un diámetro inferior, conseguiremos que la zona afectada se acabe de acostumbrar a la medida y haciendo que el dolor o la molestia disminuya.

Una vez que no notemos ningún tipo de molestia, podremos seguir con el proceso de dilatar la oreja y pasar a la siguiente medida.

 

  1. Utiliza los accesorios para dilatar adecuados

Los tipos de accesorios para dilatar recomendados serían los conocidos como expander, espirales o claws. Estos accesorios cuentan con la particularidad de que podemos ir graduando y forzando con cuidado para que el agujero del lóbulo vaya haciéndose más grande. Accesorios cuyo diámetro en los extremos es diferente por lo que a la hora de comenzar con este proceso, deberemos tener en cuenta cuál es el que mejor se ajusta a nuestras necesidades, ya que a la hora de ir a dormir podremos tener algún problema de incomodidad.

 

  1. Cuida al máximo la higiene y limpieza

Debes ayudarte de jabones anti bacterias o desinfectantes para lavar la zona de la oreja varias veces al día, de esta manera podrás protegerlas de las bacterias pero sobre todo, a la hora de estar manipulando tu dilatación siempre se deben tener las manos limpias y desinfectadas para evitar una infección.

Uno de los elementos recomendables a la hora de limpiar tu dilatación puede ser el suero fisiológico, el cual nos permitirá también evitar que, si en ocasiones el expansor se queda pegado a la piel, podremos empaparlo de suero e irlo moviendo poco a poco para desengancharlo.

Es recomendable también llevar a cabo una rutina de limpieza en todo el proceso consistente en aplicar suero fisiológico tres veces al día y después aplicar una crema regeneradora para ayudar en el proceso de dilatar nuestra oreja.



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